jueves, 13 de mayo de 2010

La llegada.....

En el grupo de Facebook "Los Descendiente de Teodora y Ricardo" creé un post en el discussion board para todos aquellos miembros del grupo que quisieran contar anécdotas familiares. Mi tío Felipe, quien desde hace tiempo empezó a contar algunas, estrenó el post con la historia de mi abuela y el resto de mi familia cuando llegaron a Caracas desde Ocumare. Ese cuento tantas veces contado por mi abuela y ahora recontado por mi tío me inspiro para escribir mi propia anécdota de el día en que llegamos a Adelaide. Seguramente la infiel memoria "como la llama un amigo mío" me va a jugar una trastada con los detalles y ni hablar de cómo se van a ir palideciendo los recuerdos con el tiempo hasta que estén perfectamente borrados, bien sea por la demencia o por los años. Así que antes de que sea demasiado tarde, prefiero echar el cuento, no vaya a ser que mi hijo, quien seguramente ya no recuerda nada, no vaya a tener ni idea de cómo fue que vino a parar tan lejos.

La despedida la cuento luego porque eso merece un capítulo completo y unos cuantos lagrimones también. El hecho es que el lunes 25 de septiembre de 2006 llegamos al aeropuerto de Maiquetía a las 4:00am, paranoicos de llegar temprano, porque aparte de que era la época en que el viaducto de la autopista Caracas-La Guaira se había caído y habían construido una carreterita de dos vías para que pasaran los carros, no sabíamos si íbamos a conseguirnos con una protesta que cerrara la autopista y perdiéramos el avión que salía supuestamente a las 10:00am. Cuando abrieron el mostrador de la línea aérea nos informaron que el avión no saldría sino hasta la 1:30 pm. Cuando ya estábamos en la sala de espera a punto de abordar el avión a Jeferson lo llamó la Guardia Nacional para revisar las maletas. Yo estaba angustiada, toreando a Sebastián queriendo entrar al avión y cargando con tres maletas de mano, parada en la cola para abordar, sin querer entrar al avión porque no iba a correr el riesgo de que el avión arrancara dejando a Jeferson atrás…..ni de vaina!. Bueno, el hecho es que a Jeferson lo interrogaron y le chequearon dos de las 11 maletas que llevábamos como equipaje, por supuesto él también estaba nervioso pensando que podíamos perder el avión y todas las conexiones. Y bueno, para ser honestos sin entrar en detalles, uno nunca sabe que puede pasar en estas situaciones, e imagínense lo que quieran. Finalmente nos montamos de últimos en el avión y cuando el avión arrancó pudimos respirar. Con la angustia yo no sé si lloré o no cuando el avión estaba arrancando, me imagino que sí porque yo soy muy llorona, Jeferson nunca llora. Llegamos a Chile 8 horas después y nos dijeron que el avión que teníamos que tomar en Nueva Zelanda tenía varias horas de retraso, así que perderíamos la conexión Sydney-Adelaide, y que en lugar de llegar a Adelaide a las 12:30pm, llegaríamos como a las 4:00pm. Y que nos teníamos que apurar porque el avión que salía para Nueva Zelanda ya estaba a punto de abordar también. Bueno, el hecho es que se suponía que a las 12:30pm nos estaría esperando un voluntario en el aeropuerto de Adelaide que nos llevaría a nuestro hotel, así que había que llamar a Australia y hablar "en inglés" por teléfono para informar que llegaríamos tarde para que le avisaran al voluntario. Compramos una tarjeta telefónica en Chile y tragando grueso, pidiéndole a Dios que me pudieran entender y que yo también entendiera lo que me dijeran (después les cuento el trauma del inglés y el teléfono), me armé de valor y llamé para cambiar la hora...eso me salió bien.

Trece horas y media después estábamos aterrizando en Nueva Zelanda, esa ha sido hasta ahora, literalmente la noche más larga de mi vida. Salimos de Chile a las 11:30pm si mal no recuerdo, volamos durante todo el tiempo de noche, es decir nunca amaneció cuando estábamos volando, a pesar de que habían pasado 13 1/2 horas y llegamos a Nueva Zelanda y apenas eran las 3:00am. Yo no sé si yo tenía hambre o sueño, el hecho es que para mi cuerpo eran como las 12 del mediodía y lo que había comido era un pancito de desayuno, había un Burguer King en el aeropuerto, pero tampoco me provocaba comerme una hamburguesa, así que volvimos a desayunar. Sebastián estaba super agitado, no quería comer, ni jugar con los juguetes que traia en su maleta de mano. Gracias a Dios el chamo había dormido durante los dos vuelos de Caracas a Chile y de Chile a Nueva Zelanda, me imagino que porque le habíamos empujado pasiflora con Ilvico, pero ya ni eso le hacía efecto. Cambiamos unas monedas y pudimos mandarle a mi hermana un e-mail diciéndole que ya estábamos en Nueva Zelanda. Para este momento yo ya había perdido la noción del tiempo. Ya no recuerdo cuanto tiempo tardó el vuelo de Nueva Zelanda hasta Sydney, lo bueno esta vez fue que el señor que venía sentado al lado de Jef se quedó en Nueva Zelanda así que tuvimos 4 puestos disponibles para los tres y eso nos permitió estar un pelo más cómodos. Sebas se volvió a quedar dormido viendo comiquitas en la pantalla del avión y nos volvieron a dar desayuno, jejeje!.

Cuando llegamos a Sydney, pasamos sin problemas por inmigración y nos fuimos a buscar las 12 maletas y la bicicleta de Jeferson. Las maletas llegaron perfectas, pero la bicicleta no aparecía. Así que para variar, estábamos angustiados. Eso era un gentío horrible, menos mal que mi mamá casi que me obligó a comprar un arnés con una correa para llevar a Sebastián como un perrito, sino, todavía lo estaríamos buscando. El chamo quería salir corriendo con ese gentío a buscar a su papá que andaba buscando la bendita bicicleta por todo el aeropuerto mientras yo cuidaba a Sebastián, las 11 maletas de equipaje y las tres maletas de mano…y todavía teníamos que hacer aduana y hacer una conexión más….jejeje. La bendita bicicleta apareció por donde estaba el equipaje frágil. Tuvimos que usar cuatro carritos para montar las maletas. Pasamos bien por aduana, nos preguntaron las cosas que traíamos, le mostramos la leche y los remedios de Sebastián, medio revisaron la caja de la bicicleta y uno de las personas que nos estaba atendiendo nos ayudó con uno de los carritos y nos indicó el camino que teníamos que agarrar para el aeropuerto nacional.

Después sigo echando el cuento, que ahora es que se pone buena la cosa…..




No hay comentarios.:

Publicar un comentario