Tengo 41 años y nadie puede acusarme de no haber vivido, al contrario, tengo un cúmulo de experiencias, muchas de ellas triviales y algunas otras relevantes, algunas de las cuales me siento orgullosa y algunas otras que no quisiera ni siquiera recordar, sin embrago, todas ellas, de cierta forma han moldeado mi vida. Pero la más relevante y la más importante de todas ha sido tener a mi hijo Sebastián. Durante el curso de mi vida he amado a muchas personas, amo a mis padres, a mis hermanos, a mis sobrinos y a algunos otros miembros de mi inmensa familia, también amo a los pocos amigos y amigas que tengo y he amado a algunos hombres (bueno, al menos eso creía), amo profundamente a mi abuelo, aún después de muerto…. amo a mi esposo entrañablemente, su nobleza, su solidaridad, su capacidad de comprometerse desde el primer momento y el haberme hecho la madre de Sebastián han hecho que lo que antes dimensionaba como importante perdiera perspectiva. Y por supuesto, amo a mi hijo por sobre todas las cosas. Hoy, en el día de las madres, soy yo la que tengo que estar agradecida con este par de hombres, mi esposo y mi hijo, por hacerme sentir cada día la sensación más gratificante del mundo…..ser madre.
sábado, 9 de mayo de 2009
Ser madre...la sensación más gratificante del mundo.....
Y el día finalmente llegó
El nombre de este post me lo sugirió mi marido. La razón es que tenía que escribir sobre uno de los acontecimientos más importantes de nuestra vida: la aprobación de la residencia permanente australiana. La tan anhelada visa salió el 5 de mayo de 2009, me di cuenta cuando le hice tracking a la aplicación por internet, y mis ojos no podían creer lo que estaban viendo, de la emoción sin querer pisé algo mal y me salí de la página y cuando estaba entrando otra vez, llegó Jeferson y me preguntó qué estaba viendo y yo le dije: "No vas a creer lo que hay aquí", y cuando entré, efectivamente la Visa estaba aprobada! Yo todavía no he reaccionado a la impresión, la veo y la veo en el pasaporte y sigo sin creerlo, pensando si no hay algún truco por ahí. Pero no lo hay, es genuina, los dos personalmente fuimos a inmigración a que nos estamparan la visa en los tres pasaportes, sólo que yo todavía no termino de creermelo.
Hace dos años y siete meses que llegamos a Adelaide, la capital de South Australia con una visa de residencia temporal que duraba tres años y que tenía la posibilidad de convertirse en una visa de residencia permanente si vivíamos dos años en South Australia y uno de los dos trabajaba durante un año full time en un empleo profesional. Para cuando llegamos a Australia ya habíamos quemado las naves en Venezuela y sólo contábamos con una cuenta de ahorros. Habíamos reducido nuestras vidas a 12 maletas y una bicicleta. Para nosotros simplemente no había vuelta atrás, habíamos apostado todo cuanto teníamos a este proyecto de vida, así que no nos quedaba otra alternativa más que armarnos de valor y echarle bolas. Afortunadamente para nosotros las cosas se flexibilizaron cuando teníamos un año viviendo aquí, para entonces, ninguno de los dos había conseguido un empleo full time y mucho menos profesional, por más que lo habíamos intentado. Aplicar a la residencia permanente ya no requería que el empleo fuese profesional y no tenía que ser necesariamente full time tampoco, podían ser dos trabajos part time que sumaran 35 horas semanales. Al poco tiempo de habr llegado, Jeferson consiguió trabajo en una compañía de limpieza donde trabajó 25 horas semanales en un horario matador de 3:30am a 8:30am, para después irse a clases de inglés y atender a Sebas durante la tarde mientras yo estudiaba un curso de Carer full time y un Diploma en Financial Services part time. Su trabajo de cleaner nos sirvió para sobrevivir y no terminar de quemar los ahorros que nos quedaban. Cuando terminó su curso de inglés en el TAFE, hizo una pasantía en IKEA y consiguió que lo dejaran empleado fijo part time. Así pudo dejar las dos primeras horas de la madrugada en el otro trabajo. Para ese momento yo ya estaba trabajando como carer casual para una agencia y me costaba mucho completar las 35 horas semanales, ya que no me llamaban todos los días para trabajar y en la mayoría de los casos, los shifts que me daban eran cortos, sin embargo, continuaba aplicando para trabajos profesionales con la esperanza de que con el Diploma en Financial Services que estaba a punto de terminar mis posibilidades de emplearme en mi área aumentaran. Desafortunadamente, volvía de las entrevistas esperanzada, para terminar desilusionada al cabo de unos días cuando me daba cuenta de que no me volverían a llamar. Finalmente en noviembre del 2007, con los dos empleos part time de Jef, de verdad verdad empezaron a contar las horas trabajadas para cumplir con el requisito del año empleado por 35 horas semanales. Hubo semanas en que llegó a trabajar más de 50 horas, por no decir que la mayoría de las semanas durante ese año trabajó 40 horas. Y el día finalmente llegó, el día en que nos aprobaron la visa de residencia permanente. No tienen idea, después de tanto esfuerzo, lo orgullosa que estoy de tener el hombre que tengo como compañero de vida y esposo. Nunca hubiese podido hacer una mejor elección……..Mi amor, por mi nos vinimos y por ti nos quedamos. Te amo…..Lección para el futuro: teníamos que haber sacado la licencia de conducir australiana antes de que nos saliera la visa…..no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy….ahora tenemos que correr…….jejeje, como buenos venezolanos!